El campo japonés, día completo

El Japón rural y las maravillas del budismo Tendai


CONSEJO DE JAPAN EXPERIENCE

Existe la posibilidad para todo visitante curioso de entrever una faceta tan importante como poco conocida: el Japón de los arrozales, los bosques y la campiña, con además la posibilidad de visitar en el mismo día dos maravillosos templos, que a menudo no se visitan por estar lejos.

LO MEJOR DE TU TRAVEL ANGEL

Nicolás observó que en Japón, como en Francia, se intenta conservar o recuperar el sabor de la autenticidad y de los buenos productos. Los gourmets y otros amantes del terruño quedarán encantados con esta jornada.

Descripción

Su acompañante le recogerá a las 9, y saldrán a bordo de un monovolumen conducido por éste último en dirección a Ohara, la "gran llanura”.

Muy pronto estaremos bordeando el río Takano y dejaremos atrás los ruidos de la ciudad. La carretera sube serpenteando, rodea el imponente Monte Hiei por el flanco occidental y desemboca en una meseta bastante extensa donde se ven los primeros arrozales.

Ohara es un pueblo muy agradable, cuyas casas están dispersas a ambos lados de la carretera y del río entre campos y bosques. La estrecha carretera por la que caminamos está bordeada por pequeños puestos donde se venden principalmente tsukemono, estas hortalizas en salmuera que son el orgullo de Kyoto y muchas de las cuales provienen precisamente de la llanura fértil de Ohara.

Kyoto es el extremo norte de la región Kansai que tiene 18 millones de habitantes. Ohara se encuentra todavía más al norte. Hasta las costar del Mar de Japón, a 100 kilómetros de distancia, hay ya solamente una sucesión de abruptos valles.

Una vez traspasada la puerta del templo de Sanzen-in, nos invade el verdor. El verde del musgo en los viejos faroles de piedra, o al pie de los arces, filtra la luz del sol, menos cuando se colorea de amarillo o rojo brillante con la llegada del otoño.

El verdor también de los bosquecillos de azaleas y hortensias, y rosas de colores, blanco, rojo, azul y violeta cuando florecen con la primavera o el inicio del verano.

El Amidadô, un pabellón de madera antigua que tiene cerca de 1 000 años desprende gran sobriedad. Atesora tres excepcionales estatuas de madera, laqueadas y recubiertas de hojas doradas, que datan también de la época Heian, (794 - 1185), poco después de la fundación de Kyoto.

Los aficionados a los templos* podrán seguir asombrándose visitando el Hosen-in, su venerable pino con 5 troncos, que tiene 700 años, y sus paneles de techo teñidos de sangre, por haber formado parte del entarimado del castillo de Fushimi, en el que se hicieron el harakiri 370 samuráis...

Reanudaremos nuestro paseo a través de los arrozales y jardines hasta un pequeño restaurante local al borde del río, donde la cocina está compuesta en su totalidad por verduras ecológicas locales.
Amigos gastrónomos: empuñar vuestros palillos ¡Este lugar merece el desvío!

Tras Ohara, volvemos a la ruta hacia el norte en dirección del lago Biwa, para a continuación tomar la carretera que sube serpenteando hasta la cima del Hiei-zan, desde donde se disfruta de magníficas vistas sobre el lago y las montañas de la cordillera central.

Para terminar, visitaremos en la cumbre de la montaña, a más de 800 metros de altitud, el famoso Enryaku-ji, incluido en el patrimonio mundial de la Unesco. Un lugar cargado de historia desde la propia fundación de la ciudad de Kyoto, en el siglo VIII.

La historia de este templo coincide con la historia del budismo japonés debido a lo importante que fue su influencia sobre la vida religiosa, y también sobre la política. Encargado en el origen de la protección de la capital contra las influencias nefastas y contra los demonios procedentes del Nordeste, el templo ha sido a menudo el lugar del arbitraje de conflictos por la intervención de sus monjes guerreros, los famosos "Sohei". Encaramado a la cumbre del monte Hiei, los inmensos edificios de madera en bruto o bermellones que forman un conjunto de lo más majestuoso.

Después, por una pequeña carretera, volveremos a la ciudad con su ruidoso tráfico, sorprendidos por el contraste, y asombrados de haber descubierto, en un solo día, ese otro Kyoto, al otro lado de la montaña…

La comidas y las visitas están incluidas.

* La visita del Hosen-in es voluntaria y por cuenta del viajero (800 yenes).

Actividad sólo disponible en francés y en inglés.

Cómo llegar

Tu guía te contactará por email o teléfono un par de días antes de tu actividad para decidir el lugar y la hora de encuentro.

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