Daniel Menini

Daniel

Originario de la región de Lorena en Francia, tuvo su primer contacto con la cultura japonesa nada más salir del colegio, gracias a un año en prácticas en un restaurante-escuela orgánico en Boston, bajo las órdenes del venerable chef Hiroshi Hayashi. Después de 35 años, Daniel continúa apasionado por ese Japón ingenioso, discreto y eficaz, que se preocupa por los demás, que ama lo bello y lo bueno.

Trayectoria

Daniel estudió japonés y seguidamente medicina oriental en Tokyo de 1980 a 1986. De vuelta a Francia, trabajó como intérprete durante ocho años en el Liceo Seijô de Alsacia, y luego enseñó durante 18 años el idioma y la civilización de Japón en un colegio y finalmente en la Universidad de Toulouse, al tiempo que continuaba practicando y enseñando el masaje shiatsu. Nuevamente residente en Japón desde 2012, está más motivado que nunca a estudiar y compartir las mil y una ventajas de la vida en Japón.

RECOMENDACIONES

NO PERDERSE :

Los días 4, 14 y 24 de cada mes, el mercadillo de Sugamo (en la línea periférica Yamanote), en la calle comercial Jizô-dôri, donde se rinde culto al santo protector "que saca las espinas", Togenuki-Jizô. Ambiente rural en pleno Tokio: sabrosos productos de otros tiempos y ambiente formal garantizado. Todos los días, en la calle-mercado Ameyoko, entre la estación de Ueno y la de Okachimachi (en la línea periférica Yamanote): un lugar simpático rebosante de cordialidad, colorido y agradables olores.

LLEVAR DE JAPÓN :

Noren, cortinilla decorativa de tela con aberturas de diversas alturas que se cuelga fácilmente de una caña de bambú para separar dos habitaciones, o para tamizar la luz. Los dulces kinako-bô, confitería sencilla a base de harina de soja tostada.

QUÉ HACER :

Recibir una sesión de shiatsu (masaje tradicional por presión con los dedos) en un salón de masajes, te renovará las energías.

PALABRAS ÚTILES :

Tres fórmulas indispensables para comunicarse en directo de corazón a corazón con los locales: ¡Konnichi wa! = ¡Buenos días!, ¡Arigato! = ¡Gracias!, ¡Sumimasen! = ¡Lo siento mucho, perdona!

PLATOS PARA PROBAR :

Los fideos de trigo sarraceno (mejor, hechos a mano: teuchi-soba) que se comen, bocado a bocado, mojados en un caldo (soba-tsuyu). Ponle wasabi para realzar su sabor.

CUIDADO :

La multitud a la hora de comer en los restaurantes. Evita ese estrés llegando unos minutos antes de las doce (normalmente abren a las 11h30). No pongas salsa de soja (shôyu) sobre el arroz cocido blanco. En general, el arroz se mezcla con las guarniciones una vez en la boca, no en el plato ni en el cuenco.

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