Monte Fuji, hasta la 5ta estación   富士山

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El Monte Fuji.

El Monte Fuji.

Por encima del mundo flotante

El camino de Fuji-Yoshida no es el más popular, pero sí es muy auténtico y tiene algunas sorpresas para aquellos excursionistas que quieran experimentar la inolvidable subida entre la primera y la quinta estación. 


La Yoshidaguchi (ruta Yoshida), antigua ruta de peregrinación, empieza cerca del Sengen Jinja y se une a la quinta estación del Monte Fuji. Aquí hay un santuario situado a la orilla de la selva que solía ser punto de reunión de los peregrinos y todavía hoy día conserva un aura especial ya que es el último edificio en el umbral de la montaña sagrada. El camino irregular del Yoshidaguchi a veces se pierde en el bosque y le permite a los excursionistas disfrutar de largas caminatas y perderse en el tiempo.

De un viaje a un simple paseo

Desde el Sengen Jinja hay que caminar unas seis horas para llegar a la quinta estación, el punto de partida más común hacia la cumbre.  Los puristas hacen toda la subida en un día. Ellos empiezan la caminata temprano en la tarde y luego descansan desde las 6 de la tarde hasta las 9 de la noche en un refugio antes de unirse a la multitud de turistas que llegan a medianoche en autobús a la quinta estación, para enfrentar la venerable montaña.

Los excursionistas de sólo un día no tienen que preocuparse, el sendero también permite hacer caminatas cortas, sin la necesidad de llegar a la parte superior y ni siquiera a la quinta estación. Estas rutas cortas se puede hacer durante todo el año ya que la parte más baja y boscosa del Monte Fuji no tienen hielo permanente. ¡No olvides tu botella de agua y tu jersey de fibra polar. ¡La subida es larga y las temperaturas bajan rápidamente con la altitud.

"Subiendo
La montaña sagrada
La compañía
De los ideogramas
Trazados por las ramas
Sobre la seda de los cielos [...] "

Michel Butor en Japón desde Francia, un sueño en el ancla

Nada es fácil ni puede darse por sentado en el sendero Yoshida. Solamente después de haber caminado aproximadamente una hora es que se se divisa el primer edificio del camino, la casa de té de Nakanochaya.  Este restaurante es el último punto para aprovisionarse de comida antes de la quinta estación. Aquí uno recupera fuerzas para poder continuar la subida, pero hay que tener en cuenta que no es fácil continuar la caminata después de una larga parada (y después de haber comido mucho). 

La ruta también es difícil para aquellos sin entrenamiento físico, aunque el hermoso paisaje motiva a continuar. A lo largo del camino el bosque es salvaje y misterioso y ha originado muchas historias que es mejor no creer si decide tomar este camino. 

Fujisan (su nombre honorífico) sigue siendo uno de los pocos lugares salvajes de Japón e inspira muchas fantasías. Alguna de las historias que se han escuchado incluyen el haber visto monos en carne viva, pero, por desgracia, después de tres horas de caminata, los únicos monos que realmente se ven son unas esculturas que enmarcan un torii (puerta que simboliza la entrada a un territorio sagrado), donde los peregrinos solían dejar sus caballos. Al momento de cruzar esta puerta, los caminantes dejan atrás el espacio temporal para pasar al espacio espiritual.

Punto culminante del sincretismo religioso

Después de una caminata de tres horas y media se divisa la primera estación. Queremos hacer una aclaratoria, pues hay mucha gente que se decepciona por falta de información sobre este punto. Esta es una estación antigua y el edificio de madera está cerrado al público al igual que los cuatro edificios siguientes, algunos de los cuales están en ruinas.  No tendrás la oportunidad de llenar tu botella de agua ni serás recibido calurosamente. Estas estaciones son más bien marcas simbólicas para guiar es ascenso y son usadas sobre todo para sentarse y descansar un poco. 

Entre la segunda y la tercera estación, el camino entra en el Nyonin Tenjo, que, como el Nyonindo en el Koyasan, fue un espacio sagrado exclusivo para las mujeres. Hasta 1832, las mujeres tenían negado el acceso a las partes superiores del Monte Fuji, pero la llegada de una inglesa excéntrica que retó esta prohibición, les abrió camino. 

Una vez que se ha pasado este pequeño altar usado por las mujeres para rendir homenaje a la montaña, se está a una hora de la quinta estación. En el camino se encuentran tanto ofrendas a las deidades sintoístas como estatuas budistas, lo cual es prueba de la capacidad que tienen los japoneses de unir estos dos cultos en relación con un fuerte símbolo de todo el país: la personificación de la montaña sagrada..

Una aventura que incluye emociones

Nadie puede olvidar que el volcán sigue estando activo y que podría entrar en erupción en cualquier momento. En el ambiente se siente una mezcla de tranquilidad con una sensación de peligro, que en gran medida es injustificada ya que las autoridades locales toman muchas medidas de precaución y hay un puesto de seguridad en la séptima estación. Sin embargo, no se recomienda salirse de la ruta oficial y el que lo hace, es bajo su propio riesgo. Algunos excursionistas que lo han hecho y se han perdido. Cuentan que sus gritos de socorro sólo fueron escuchados por una cierva aterrotizada.  

"El que ha subido al Monte Fuji una vez es un sabio. El que lo ha hecho dos veces es un tonto".  - Dicho popular

Cuando se llega al final del camino Yoshida, la quinta estación despliega su conjunto de pequeños altares. Un poco más arriba, los primeros refugios reciben a los excursionistas que están sedientos y ya sin aliento, pero satisfechos por esta inmersión total en la espiritualidad japonesa y en la naturaleza que los rodea. 

Después de unas horas de descanso, los excursionistas más atrevidos continúan el ascenso por el camino usual que comienza en la ladera derecha del Yoshidaguchi y se preparan para ver el sol de la mañana brillar intensamente sobre los picos dentados del Fujisan. Desde la cima, se ve el sol levantarse por el medio y una sensación de paz se apodera de uno. Incluso si termina la escalada aquí y se dedican unos pocos minutos a la reflexión, ya se habrá ganado mucho. Más que una peregrinación o un deseo de ver el amanecer desde la cumbre, el ascenso al Monte Fuji es ante todo un reto personal que muchas personas logran sólo una vez en la vida. Una vez que se inicia este proceso, lo importante no es llegar hasta la meta pues, como es bien sabido, lo que importa no es el destino, sino el camino recorrido.

Información práctica: Puedes dejar tu equipaje en la estación de Kawaguchi-ko. En las estaciones de Kawaguchi-ko y Fuji-Yoshida hay tiendas donde puedes comprar todo el equipo necesario para el ascenso (incluyendo linternas).

La temporada para el ascenso va de julio a mediados de septiembre, aunque las condiciones meteorológicas muchas veces impiden la subida.

El Yoshida Trail está abierto durante todo el año, pero sólo en la parte del bosque, ya que el hielo impide subir más allá. De todas maneras no es recomendable aventurarse demasiado lejos ya que los refugios y puestos de ayuda están cerrados fuera de temporada.

Si quieres conocer la ruta exacta y obtener consejos para no perderte en los cruces, busca los folletos disponibles en las estaciones pues estos son de gran ayuda (en inglés).

Importante: El Monte Fuji es un parque natural protegido y Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Por esta razón, es todavía más importante respetar su carácter sagrado y su pureza.

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