El Castillo de Himeji   姫路城

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La torre del Castillo de Himeji  estuvo cubierta por mucho tiempo.

La torre del Castillo de Himeji estuvo cubierta por mucho tiempo.

Castillo de Himeji

Con sus muros y fosos el Castillo de Himeji es una obra maestra de la arquitectura de defensa.

El restaurado Castillo de Himeji

El castillo más famoso de Japón reabrió sus puertas al público el 27 de marzo de 2015, después de 5 años de restauraciones.

Después de 5 años de estar lleno de andamios, el castillo de Himeji ha recuperado su torre, su famoso color blanco (las paredes están pintadas con cal), y su apodo de "castillo de la garza blanca".

Ahora ya los visitantes pueden disfrutar de nuevo el edificio que sigue siendo el más grande y más famoso de su género en Japón, así como el primer sitio japonés clasificado por la Unesco (junto con el  Horyu-ji en Nara). El director de cine Akira Kurosawa sabía muy bien lo que hacía cuando filmó aquí escenas para Ran (1985) y Kagemusha (1980).

Desde finales del siglo XIV el sitio había tenido una fortaleza. Antes de que Ieyasu (el primer shogun de la dinastía Tokugawa) pusiera sus manos en el edificio, y pronto aumentara su tamaño con una torre de cuatro pisos (1609) e instalaciones más grandes. 

El castillo de Himeji nunca se ha visto afectado por terremotos o incendios, sin embargo, fue abandonado en 1871 hasta que la ciudad decidió hacerse cargo de su mantenimiento.

Inexpugnable

Una visita al castillo de Himeji toma unas buenas 3-4 horas, sobre todo si también se quiere pasear por los jardines del Koko-en. El paseo comienza en la puerta principal de Hishinomon que está insertada entre paredes gruesas y da acceso al foso interior de Goku-bori (el único que todavía está intacto y se puede navegar los sábados, domingos y días festivos - 1000 yenes - 10 aperturas / día).

Los fosos son sólo un ejemplo de la excepcional arquitectura defensiva de Himeji, Desde ellos se pueden ver de cerca las aspilleras y el matacán. A partir de aquí se puede pasar por varios pasadizos, especialmente por el inquietante laberinto que lleva al torreón principal del castillo: con pasajes muy estrechos construidos para evitar que el enemigo entrara al centro del castillo, donde se encontraban el señor y todas sus riquezas.

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