El pueblo Kamijima   上島町

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Los cerezos en flor desde el Monte Sekizen, en el archipiélago de Kamijima.

Los cerezos en flor desde el Monte Sekizen, en el archipiélago de Kamijima.

Atardecer en el archipiélago de Kamijima.

Atardecer en el archipiélago de Kamijima.

Vista del mar de Seto y los cerezos en flor desde Iwagi, pueblo Kamijima.

Vista del mar de Seto y los cerezos en flor desde Iwagi, pueblo Kamijima.

Las calles del barrio histórico Yuge, en Kamijima.

Las calles del barrio histórico Yuge, en Kamijima.

El gran puente de Yuge en el archipiélago de Kamijima.

El gran puente de Yuge en el archipiélago de Kamijima.

Plataforma del Monte Sekizen con vista al archipiélago de Kamijima.

Plataforma del Monte Sekizen con vista al archipiélago de Kamijima.

El parque kujiraike en la isla Yuge.

El parque kujiraike en la isla Yuge.

Un paraíso entre el mar y la montaña

A medio camino entre Onomichi y Shikoku, el pueblo Kamijima es un archipiélago de 25 islitas del mar interior de Seto, famoso por sus colinas llenas de cerezos. Perfecto para una excursión relajante en bicicleta o un paseo en barco.

El pueblo Kamijima lleva bien su nombre "islas superiores" en japonés. Este conjunto de islas dibuja una línea de puntos que une la isla principal Honshu con Shikoku. 

Entre el mar y la montaña

Kamijima es un remanso de tranquilidad lejos de las grandes ciudades al cual puedes llegar en coche o en barco desde el continente. Aquí no hay ni un solo semáforo. Todas las islas están conectadas por puentes, así que los barcos y transbordadores son indispensables para ir de una a otra.

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Una visita al pueblo Kamijima situado entre el mar y las montañas, una es la oportunidad para escaparse por un día, conocer gente amable y vivir a tu propio ritmo...

El archipiélago se ha especializado en la pesca y en la construcción de barcos. 

Cuatro islas principales se destacan del resto: Iwagi, Yuge, Ikina y Uoshima.

Los cerezos de Iwagi

Al oeste, la isla Iwagi es conocida por los 3.000 cerezos plantados en las laderas del monte Sekizen, desde donde se tiene una impresionante vista al mar y a las islas vecinas. Realmente todo un espectáculo durante la floración en primavera. A principios de abril, los habitantes del archipiélago se reúnen para celebrar el Sakura Matsuri, el festival del hanamila contemplación de los cerezos en flor. 

Si necesitas relajarte, puedes sumergirse en las aguas termales del onsen Komogakushi, donde también hay un restaurante chino.

Una caminata en Yuge

Yuge es una delicia para los amantes de las playas, caminatas y bicicletas gracias a sus canales para bici que le dan la vuelta a la isla y la conectan con las islas cercanas.

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Si quieres tener otra perspectiva diferente del archipiélago, puedes subir a la cima del monte Kushi. Ten cuidado de no aventurarte en la naturaleza después de las 8 de la noche pues puedes encontrarte cara a cara con un jabalí de los que rondan la zona... 

Para disfrutar de una buena comida, puedes venir a uno de los restaurantes de okonomiyaki, la especialidad de Yuge. Además puedes admirar el gran puente Yuge Oohashi, una impresionante estructura de 980 metros de largo construido en 1996 que conecta Yuge con la isla Sashima.

Ikina para los amantes del deporte

Esta es la isla más asequible después de Honshu ya que se encuentra a 3 minutos en ferry desde el puerto de Habu en la prefectura de Hiroshima. El 1 de enero, los más valiente se levantan muy temprano para subir hasta la cumbre y admirar el primer amanecer del año. En marzo, aquí se hace un medio maratón.

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Uoshima, "la isla de los peces"

El este del archipiélago, la isla Uoshima ( "Isla de los peces") tiene una vista al mar interior de Seto desde la cima de la "montaña del castillo". Si vas en abril podrás admirar los cerezos en flor. Igualmente podrás pasear por al parque Shinozuka que también tiene muchos sakura. Por último, para un descanso espiritual, visita el santuario sintoísta Kameihachiman Jinja que data de finales del siglo XVII.

Entre la historia, los paseos y la contemplación de los cerezos, el archipiélago y Kamijima ofrecen el encanto de un Japón tranquilo y discreto.

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