El puerto de Onomichi   尾道港

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Vista del parque Senkô-ji desde el teleférico.

Vista del parque Senkô-ji desde el teleférico.

El parque Senkô-ji en primavera.

El parque Senkô-ji en primavera.

Las escaleras y callecitas del puerto de Onomichi.

Las escaleras y callecitas del puerto de Onomichi.

Llegada al templo Senkô-ji con el teleférico.

Llegada al templo Senkô-ji con el teleférico.

Teleférico de Onomichi.

Teleférico de Onomichi.

Los gatos de Onomichi.

Los gatos de Onomichi.

Refugio para inspirarse

El puerto Onomichi es un lugar histórico del comercio en Japón e inspiración para muchos artistas.

Estamos en el centro del mar interior de Seto al este de la prefectura de Hiroshima. La ciudad y el puerto de Onomichi se extiende por las pequeñas islas conectadas por la ruta de Shimanami Kaido. También hay transbordadores y el puerto siempre de Onomichi siempre está activo.

1.500 años de historia

Las primeras actividades marítimas del puerto de Onomichi se remontan a las épocas de Asuka y Nara (538-782), según lo indican los archivos del templo Todo-ji. Pero no fue hasta 1169 que el puerto obtuvo estatus oficial. Onomichi desarrolló el comercio con China antes de convertirse en un puerto de escala entre Kyushu y Hokkaido durante el cierre del país a los extranjeros en el periodo Edo (1603-1868). La apertura de la estación de tren Onomichi en 1891 aceleró la actividad. Aquí se establecieron veinte fábricas de construcción naval.

Atemporal

La ciudad de Onomichi es llamada la pequeña Kyoto de Setouchi gracias a sus numerosos templos. En todas las épocas, los comerciantes ricos invertían en la construcción de instituciones budistas. De los 80 templos construidos en ese entonces sólo queda 25. Onomichi, ciudad oculta, se libró de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Esto explica que se conserve como si el tiempo no hubiera pasado. Las callecitas empinadas entre viejas casas tradicionales y los gatos que se te acercan a saludarte, ciertamente ayudan a crear esta impresión.

Decoración de película

El encanto de esta atmósfera nostálgica ha inspirado a varios importantes directores de cine a usar Onomichi como localización: Yasujirô Ozu en Cuentos de Tokio y también Nobuhiko Ôbayashi. Por otro lado, el escritor Naoya Shiga y la novelista Fumiko Hayashi han pasado tiempo aquí buscando inspiración artística.

Flores todo el año

Para disfrutar de la belleza del paisaje de Onomichi y del mar interior de Seto y sus islas, lo mejor es el teleférico. El parque Senko-ji ofrece una vista inolvidable, además de ser famoso por sus flores de cerezo en abril, las glicinas en mayo y los crisantemos en otoño.

Una pequeña Kiyomizu-dera

No dejes de visitar el Senko-ji, un templo budista de la secta Shingon construido en la ladera de la montaña. Su hondo, o pabellón principal, tiene una enorme plataforma al aire libre, reminiscencia del famoso templo Kiyomizu en Kioto. Kyôonrô, la gigantesca campana del templo ha anunciado la hora por más de 300 años, aunque hoy en día suene únicamente a las 6pm.

Paseo en bicicleta

Hoy en día, el puerto de Onomochi es más conocido por ser el punto de partida de la ruta Shimanami Kaido. Esta ruta se extiende por seis islas hasta llegar a Shikoku a unos 70km de distancia. Existe un canal para bicicletas las cuales puedes alquilar en Onomichi o en cualquiera de las islas para pasear a tu propio ritmo.

Especialidades y recuerdos

Al igual que en cualquier puerto que se respete, Onomichi tiene deliciosas especialidades a base de mariscos, como por ejemplo el ramen Onomichi hecho con caldo de pescado iriko y salsa de soja. Aquí los okonomiyaki se llaman onomochiyaki.

Como recuerdo puedes comprar los bolsos hechos con tela de vela de algodón tradicional, lo cual era una importante industria de la zona antes de la aparición de la fibra artificial.

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