Museo de la Paz   平和記念資料館

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Entrada al Museo de la Paz en Hiroshima.

Entrada al Museo de la Paz en Hiroshima.

Interior del Museo de la Paz en Hiroshima.

Interior del Museo de la Paz en Hiroshima.

Museo de la Paz Hiroshima

Maqueta de la ciudad mostrando el epicentro del desastre.

Ver lo que no se puede decir con palabras

¿Cómo afrontar a la falta de humanidad? ¿Cómo aceptar el horror y superar el pasado? La eterna pregunta es ¿por qué? El Museo de la Paz de Hiroshima trata de responderla.

 A las orillas del Parque Memorial de la Paz, hay dos edificios de fachada sobria que están conectados por una galería. Este museo en una visita obligada cuando se está enHiroshima, pero hay que venir preparado. Por ejemplo, no se recomienda traer niños pequeños.

La visita al museo está diseñada siguiendo un recorrido cronológico: la primera parte de la exposición muestra la expansión de Hiroshima y cómo la ciudad se convirtió en un bastión del ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial. A continuación uno se dirige hacia los Estados Unidos, para entender cómo se desarrolló el arma que transformó la historia de la humanidad para siempre. Usando una amplia variedad de materiales (modelos, cartas, fotografías, etc.) los visitantes son invitados a ubicar los diversos eventos que llevaron al bombardeo. Encontrarás respuestas de un pragmatismo inquietante a preguntas como ¿por qué Hiroshima?

El punto de vista sobre el evento y la guerra que ofrece el museo es sorprendentemente objetivo y es de agradecer que no caiga en ningún tipo de dramatismo. Los hechos se explican, nadie se culpa abiertamente, y tampoco se ocultan los crímenes del ejército japonés.

Triste contemplación

Al pasar el pasillo que divide los dos edificios se pasa de una perspectiva histórica a una de testimonio. Esta segunda parte de la exhibición es perturbadora pues examina el daño humano. Se presentan abiertamente restos humanos y materiales de la catástrofe. Al entrar al edificio, la atmósfera se vuelve más pesada; una decoración mostrando la destrucción, poca luz, manos de maniquíes derretidas como cera. El evento traumatizó a toda una generación. Se pueden observar objetos reales hallados en las ruinas de Hiroshima y fotos de escenas postapocalípticas. En ciertas salas del museo hay personas mayores que se ofrecen para hablar. Se trata de los hibakusha, o víctimas de la bomba que vienen a compartir sus experiencias y de esta manera, tal vez, también aliviar su propio dolor.

Este recorrido emocional pone a prueba el espíritu, pero es necesario no olvidar lo que ocurrió en Hiroshima. En todo caso, es no es mala idea buscar una actividad más ligera y optimista para pasar el resto del día.

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