Atami   熱海

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El castillo con el mar de fondo.

El castillo con el mar de fondo.

La isla de Hatsushima a lo largo del Atami.

La isla de Hatsushima a lo largo del Atami.

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Vista nocturna del puerto de Atami.

Vista nocturna del puerto de Atami.

Una fuente de inspiración

Su nombre significa "agua caliente". Y como es lógico, en este balneario hay muchos onsen y también unas vistas maravillosas de la costa las cuales han atraído escritores famosos durante años.

En la región de Shizuoka, específicamente a lo largo de la península de Izu, en una costa atravesada por los amantes del paisaje y motociclistas que escapan de la ciudad, se encuentra Atami, a solamente 1,5 horas de Tokio.

El agua del shogun

Por casi 1000 años Atami ha sido popular por sus spas, paseos románticos, y su belleza que resalta lo mejor de cada estación del año. El más famoso shogun Tokugawa Ieyasu apreciaba su valor pues era un asiduo visitante de los baños de Atami. El glorificaba tanto estas aguas que llegó a gastar una fortuna para importar barriles a Tokio.

Pero en Atami lno hay peligro de que las fuentes se sequen. Hay más de 32.000 litros de agua que fluyen cada minuto hacia los onsen, mucho más de lo que realmente se necesita para cocinar los famosos huevos de la ciudad, los onsen-tamago, que son hervidos esta agua caliente.

Atami es también un lugar de relajación y muchos escritores han encontrado aquí inspiración- Por ejemplo, el director Yasujiro Azu en su película Viaje a Tokio muestra una pareja de ancianos que visita la ciudad en una época cuando estaba en plena efervescencia. 

Estamos hablando de los años 60, durante los cuales este destino era un lugar popular para los recién casados. Pero las cosas cambiaron debido a la proliferación de segundos hogares que hizo que la a península se transformara en un lugar de viajes de negocios. 

Del hotel al jardín

El Kiun-Kaku, ahora un museo, fue en su momento el hotel más famoso de la ciudad y hospedó a Naoya Shiga, Junichiro Tanizaki y Osamu Dazai, grandes escritores japoneses que alimentaron sus obras con el irresistible encanto de la zona. 

El edificio, a medio camino entre  arquitectura japonesa y occidental y con un típico jardín japonés, le saca provecho a un aislamiento poco común en la zona y a su increíble elegancia.

Pero estando en Atami, no se puede dejar de visitar el castillo Atami-jo, a lo alto de la costa de Nishiki-ga-ura. Desde 160 metros de altura, su planta superior ofrece una panorámica de 360 ​​grados. Este también es un sitio muy popular para observar los cerezos en flor durante la primavera.

Tampoco puedes dejar de visitar el jardín Atami Baien que tiene 60 variedades de flor de ciruelo. Para los amantes de la naturaleza, la isla tropical de Hatsushima (25 minutos en bote) ofrece una iniciación a las sorprendentes especies botánicas en la región y su microclima.

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