Oyama Jinja   尾山神社

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Santuario Oyama Jinja

Jardín del santuario Oyama Jinja.

Vitrales del antiguio faro del santuario Oyama Jinja.

Vitrales del antiguio faro del santuario Oyama Jinja.

Edificio principal del santuario Oyama Jinja.

Edificio principal del santuario Oyama Jinja.

El culto secreto

En un pequeño trozo de madera una niña escribe su deseo: "Ganar la próxima competencia de gimnasia". Ella, al igual que miles de japoneses, pone en este templo su fe en Maeda Toshiie, el espíritu deificado de Oyama Jinja.

Una puerta de tres arcos señala la entrada a este lugar sagrado. Techos curvos con un puro estilo asiático acompañan las ventanas de colores, creando un efecto como de iglesia. No, no estás soñando. Este porche fue construido en 1875 por un arquitecto holandés que quiso mezclar las influencias de la arquitectura religiosa japonesa, china y europea para crear una estética novedosa. La torre solía ser un faro antes de que fuera trasladada a este santuario y le diera al paisaje de la ciudad un toque inquietante. 

Maeda Toshiie, fundador del clan Maeda (el más poderoso de la región Kanazawa), murió en 1599. Como era un personaje tan admirado, su espíritu fue deificado y el santuario de Oyama fue construido en su honor. Pero el clan de los Tokugawa, quienes estaban a punto de tomar el poder, interpretaron esto como una amenaza por parte de los señores de esta región (que acababa de ser sometida después de una revuelta). Es por esto que los rituales se tuvieron que llevar a cabo en secreto para poder deificar el espíritu de Maeda sin ningún peligro. Oficialmente, el santuario fue dedicado a la deidad de Hachiman, mientras que los locales adoraban clandestinamente a Maeda, su principal protector. 

La estatua de este personaje tan importante en la historia regional se puede admirar en el interior del complejo. El santuario está rodeado de un exquisito jardín que le da un toque de verdor y mucha frescura con un pequeño estanque y puentecitos de madera. Cuando uno pasea por aquí siente que está flotando entre plantas, arroyos y lámparas moldeadas de manera idéntica a las de Kenrokuen. En este lugar sagrado para el cuerpo y la mente la naturaleza ahoga los ruidos de la ciudad .

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