Kongobuji   金剛峯寺

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La sede de la secta budista Shingon.

La sede de la secta budista Shingon.

Temple Kongobuji

Jardín seco del templo Kongobuji.

Templo Kongobuji.

Entrada al Templo Kongobuji.

Sede central al pie de la montaña

El templo más famoso en Koyasan puede jactarse de haber tenido varias vidas. Es un antiguo edificio marcado por el hombre y destruido numerosas veces. Pero hoy en día el Kongobuji brilla como un importante santuario del budismo Shingon.

Nada se pierde, nada se crea, todo se transforma. Esta cita de Antoine Lavoisier (1743-1794) pudo haber sido escrita con el Kongobuji en mente. Este imponente templo es con toda seguridad el principal atractivo de la ciudad religiosa de Koyasan. Es el centro donde se reúnen más de un millón de peregrinos devotos del budismo Shingon para celebrar la memoria de Kobo Daishi (774-835) el fundador de la secta.

A través del tiempo la residencia santa ha sido destruida y reconstruida varias veces. El templo fue construido por primera vez en el año 816 por el monje Kukai (también conocido como Kobo Daishi) y cambió la apariencia en 1131 con el emperador Toba (1103-1156). Este último permitió la construcción de un nuevo monumento en su interior. A continuación, en 1593 el santuario se convirtió en un mausoleo para la madre del shogun Toyotomi Hideyoshi (1536-1598), uno de los tres unificadores del país. En esta ocasión es bautizado Seijanji.

El colmo de su mala suerte fue en1863 cuando se quemó por completo antes de ser reconstruido de nuevo. En 1868, el templo Seiganji y el Kozanji fueron unificados y rebautizados Kongobuji. Y es así que se convirtieron en la sede de la secta budista Shingon y la sede central de unos 3600 templos en la comunidad.

Los visitantes no pueden entrar a la sala principal excepto durante los grandes eventos como el festival del solsticio de invierno o el 8 de abril, aniversario del nacimiento de Sakyamuni (otro nombre de Buda). De todas maneras se puede disfrutar de hermosas exhibiciones como los trabajos sobre las puertas fusuma, las puertas corredizas atribuidas a la escuela Kano, con pinturas que datan del siglo XVI.

También vale la pena visitar la parte externa del edificio. Hay un jardín de piedras y arena, el Banryu-tei, parecido al jardín Ryoanji en Kyoto. Este fue creado en 1984 y es el más grande del país con más de 2000 m2. Aquí también se puede apreciar una composición hecha de ciento cuarenta bloques de granito que representan a dos dragones que salen de un mar de nubes para proteger el santuario.

El jardín botánico que rodea el templo también es un magnífico espectáculo en cada una de las estaciones. Creado desde la era Edo (1603-1868) este jardín tiene variedades de flores y árboles de las cuales cuatro son las más emblemáticas de Japón: el cedro japonés, el ciprés hinoki, el pino rojo japonés y pino paraguas.

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