Takachiho   高千穂

Fecha de publicación :
El "mar de nubes" visible d esde Kunimigaoka.

El "mar de nubes" visible d esde Kunimigaoka.

Un tren serpentea las cimas del Kyushu para llegar a Takachiho.

Un tren serpentea las cimas del Kyushu para llegar a Takachiho.

Los hermosos cañones de Takachiho y sus extrañas formaciones rocosas.

Los hermosos cañones de Takachiho y sus extrañas formaciones rocosas.

Espiritual y natural

Este pueblo de montaña al sureste del poderoso Monte Aso debe su reputación a las leyendas japonesas y a sus hermosos precipicios.

Escondida entre las montañas de Atago, Ueno, y la montaña Shojanziyama, Takachiho premia con su hermosura al viajero que llega hasta aquí desde Aso o Beppu.

El pueblo tiene carteles (en inglés) que dan información acerca de los gloriosos orígenes del pueblo. Si le creemos al Kojiki y el Nihon Shoki - leyendas sobre cómo los dioses crearon a Japón - es aquí donde tiene lugar uno de los cuentos más famosos de la mitología japonesa: Amaterasu huyó a una cueva después de haber discutido con su hermano, hundiendo así al mundo en la oscuridad ... (Amaterasu es la diosa del sol que se celebra en el santuario de Ise). De aquí nace la danza kagura bailada por los kami (dioses) para convencerla de que debe salir.

La visita a esta legendaria cueva (Amano Iwato, bajo el santuario del mismo nombre), junto con el senderismo y el buceo, han sido atractivos locales desde la antigüedad. En el santuario Takachiho jinja (en el centro del pueblo), los habitantes mantienen sus antiguas tradiciones y todavía hoy día practican la danza kagura.

Takachiho es también un lugar de increíble belleza natural. Está atravesado por gargantas volcánicas a través de las cuales fluye el río Gokase. También está el Kuminigaoka (10 minutos en autobús o taxi desde el centro de la ciudad), desde donde los amantes de los panoramas admiran la vista del "mar de nubes" (Unkai,雲海) que va desde la cima hasta la parte baja donde las nubes se acumulan perezosamente.

Lee comentarios Vea los comentarios de nuestros viajeros