Ryoanji   竜安寺

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Jardín seco del templo  Ryoanji.

Jardín seco del templo Ryoanji.

Epítome del zen

El Ryoanji se hizo famoso por su increíble jardín zen, más que por el propio templo. Esta es una visita que no te puedes perder si vienes a Kyoto.

El único sonido que se siente son los clics de las cámaras fotográficas. Un turista se agita y no quiere perderse la vista. Frente a él, un infinito que permanece inmóvil e imperturbable.

El templo de Ryoanji de la escuela budista zen Rinzai, construido en 1450, es visitado por su icónico jardín seco (kare sansui) que es rectangular y mide doscientos metros cuadrados. Este está diseñado únicamente con piedras grandes y piedras pequeñas; no hay agua y no hay plantas. Perdidas en la inmensidad de este mar simbólico de arena blanca, las quince rocas basálticas que lo acentúan son objeto de un sinfín de interpretaciones. A pesar de que no se sabe con seguridad cuándo fue creado, se dice que puede haber sido diseñado por el paisajista Soami Shinso (1455-1525) en 1499. Con su fascinante simbolismo, el sitio ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Jugando a las escondidas

El Ryoanji tiene un pequeño asertijo. Las quince piedras están organizadas de tal manera que no se puede ver a todas simultáneamente. Sólo puedes ver un máximo de catorce a la vez, no importa desde donde las veas. Cuando se camina a lo largo de una pasarela de madera, la contemplación se vuelve abstracción y se celebra el culto al mineral puro con sagradas metáforas ancestrales. Un mar seco y árido, salpicado de islas, un vasto cosmos lleno de estrellas ... Un enigma.

Eclipsado por la fama de su jardín y a pesar de su esplendor, el templo es mucho menos popular. Lo mismo sucede con el magnífico "Lago Espejo", el chi Kyoyo, que rodea al templo. Vale la pena escaparse del bullicio turístico y venir a admirar esta simbiosis de elementos. 

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