Shisen-do   詩仙堂

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Templo budista Shisen-do.

Templo budista Shisen-do.

El pequeño templo budista Shisen-do tiene 3 salas de las cuales una está dedicada a la contemplación.

El pequeño templo budista Shisen-do tiene 3 salas de las cuales una está dedicada a la contemplación.

Una sinfonía pastoral

El bosque Todasu-no-mori abraza y protege al Shimogamo-jinja como a un tesoro. Este santuario tiene otro muy cerca, su hermano, el Kamigamo Jinja.

Un camino de piedra se enlaza entre los bambú. Más allá de la rústica puerta exterior (o shôyûdo), los pulidos escalones inician un suave ascenso hasta el jardín de arena blanca común en los templos zen. El edificio principal está de frente a las delicada rayas en la arena. De tamaño modesto, este tiene tres salas. Una sala principal, una sala de estudio y el shogetsurô. Esta pequeña habitación que sobresale debajo de las tejas está dedicada a la contemplación de la luna.

Cercas de azaleas bordean el jardín principal. Al final de la primavera sus flores inundan el parque con su fucsia intenso. El murmullo de una cascada acentúa el silencio. Se escuchan explosiones acuáticas como un metrónomo natural que marca el ritmo. Estas viene del sozu  que es un tallo de bambú hueco, colocado debajo de una pequeña cascada. Este se llena de agua poco a poco hasta que gira por el peso del agua y se vacía golpeando ruidosamente una piedra puesta en un lugar estratégico para este efecto. Una vez vacío, el tubo de bambú regresa a su posición bajo el chorro de agua hasta que se llena de nuevo y todo se repite. Los agricultores de la zona han utilizado este método desde tiempos inmemoriales para asustar a los ciervos y jabalíes y proteger sus cultivos. El sonido producido por este movimiento perpetuo simboliza la estrecha relación entre el hombre y la naturaleza. Un canto discreto que nunca deja de tocar el corazón de quien visita este templo.

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