Templo Kennin-ji   建仁寺

Fecha de publicación :
Pinturas en el templo Kennin.

Pinturas en el templo Kennin.

Simplicidad y belleza en el jardín seco del templo Kennin.

Simplicidad y belleza en el jardín seco del templo Kennin.

Por el buen camino del té

A la vuelta de una esquina de Gion, el Kenninji te invita a meditar. Un templo con hermosos jardines que en abril aloja una celebración en honor a un maestro zen.

El 20 de abril, día del Yotsugashira Chakai, la cantidad de visitantes que vienen para la ceremonia del té es más alta de lo habitual. Este día los monjes ofrecen una taza de té preparada de acuerdo con un método inmutable en honor a Eisai Myoan (1141-1215), quien importó sus métodos de producción de Kyoto después de un viaje a China. Los arbustos de té que recubren los pasillos del templo se alegran para la fiesta. Fiesta que consagra un año de recogimiento en este importante lugar para el budismo zen y el templo más antiguo de la ciudad, construido en 1202 por Eisai Myoan, el propio fundador de la secta Rinzai, una de las tres principales sectas budista Zen de Japón, junto con las sectas Soto y Obaku.

Zen, zen...y zen

En la sala principal del templo, sobre el parqué, reina el dragón pintado por Koizumi Junraku en 2002 con nihonga, la técnica tradicional de pintura japonesa. El dragón es un amo del lugar que desde hace poco cuida al templo junto con las hermosas representaciones de Fûjin y Raijin, los dioses del viento y del trueno, representados por el artista Sotatsu Tawaraya (1600-1640) en el siglo XVII.

Al salir de la oscuridad de Kenninji, la pureza del karesansui (jardín seco) te atrapa. La desnudez llena este remanso de una solemnidad asombrosa y el esplendor del jardín de musgo consagra el arte de una naturaleza dominada, sacralizada. 

Lee comentarios Vea los comentarios de nuestros viajeros