El templo Ninna-ji   仁和寺

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Los cerezos en flor del Ninna-ji.

Los cerezos en flor del Ninna-ji.

Vista desde los pabellones del Ninna-ji en otoño.

Vista desde los pabellones del Ninna-ji en otoño.

Interior del palacio del abad del Ninna-ji.

Interior del palacio del abad del Ninna-ji.

Un mar de pétalos

Entre los muchos templos de Kyto que son patrimonio mundial de la UNESCO, el Ninna-ji es uno de los más grandes. También es uno de los más famosos en todo Japón por sus cerezos en flor.

Un templo imperial

El templo Ninna-ji tiene un rasgo común con muchos de los templos de Kyoto: su historia está íntimamente ligada al poder imperial. Esta historia comienza en el siglo IX con la terminación del templo por orden del emperador Uda, que se convirtió en el primer abad después de abdicar a la edad de 31. A partir de entonces, los abades del Ninna-ji fueron todos los hijos de los emperadores sucesivos.

Por esta razón, el templo también era conocido como el Palacio Imperial de Omuro, el nombre de la escuela budista a la cual se había asignado el templo. Muchos edificios, incluyendo la sala principal (kondo), también siguen el estilo arquitectónico de los palacios imperiales.

Un inigualable complejo de templos

Es una tarea inútil buscar vestigios de aquella época pues los edificios actuales datan del siglo XVII. Sin embargo, el Ninna-ji todavía es un ejemplo de los grandes templos budistas construidos alrededor de una sala principal con una miríada de pequeños templos secundarios escondidos en los jardines. Es muy agradable pasar largas horas paseando entre los diferentes templos.

El centro del templo sigue siendo su sala principal y la pagoda de cinco pisos. También se puede visitar el goten (palacio abacial), antigua residencia de los abades. Todo el lugar es realmente elegante en parte gracias a los jardines y estanques artificiales de la era Edo. Aquí también encontrarás varios pabellones de té.

Un bosque de cerezos

El templo Ninna-ji se encuentra al norte de Kyoto, cerca de los famosos Ryoan-ji y Kinkaku-ji. Es por esto que muchos viajeros suelen visitar los tres templos el mismo día. Los turistas japoneses vienen sobre todo para ver los famosos cerezos tardíos del templo, los omuro-zakura, una variedad única de este templo que florece durante la segunda quincena de abril.

Cuando llega la temporada de los cerezos en flor los terrenos del templo se transforman en un verdadero mar de pétalos blancos y rosados. Los jardines son enormes y los árboles de cerezo copiosos, de hecho este es uno de los bosques de cerezos más grandes de Kyoto. Por supuesto este es uno de los lugares que recomendamos para venir a admirar las flores de cerezo en Kyoto.

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