Miyajima   宮島

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Torii Miyajima

Hanabi (fuegos artificiales) cerca del santuario de Itsukushima.

Torii Miyajima

El torii del santuario de Itsukushima.

Miyajima

Teleférico de Miyajima.

Miyajima, Momiji Manju

El Momiji Manju, un delicado pastelito en forma de hoja de arce.

La hermosa isla marina

La visita más histórica a Hiroshima puede ser desgarradora para el alma.  Lo mejor para despejar la cabeza y reconciliarse con la naturaleza es coger en un ferry hasta la paradisíaca isla de Miyajima.

Desde el ferry, uno tras otro, se ven pasar los campos de cultivo de ostras. A medida que la costa se va acercando, se distingue a lo lejos un pequeño punto rojo que sobresale: es la puerta del santuario de Itsukushima, uno de los sitios más populares de Japón. Esta entrada, completamente roja e imponente, deja que las olas y el viento rompan contra sus orgullosos pilares. El ferry pasa por delante del monumento, y luego se dirige a la terminal para desembarcar. Todos se apresuran hacia la estructura bermellón para estar allí cuando suba la marea y disfrutar del espectáculo que representa ver un santuario sobre el mar, erecto sobre sus pilares.

Una noche con los ciervos

Pero la isla de Miyajima (anteriormente llamada Itsukushima hasta el templo se apoderó del nombre) cuenta con muchas otras maravillas para visitar. El ascenso del monte Misen, la montaña que domina el paisaje, permite cruzar el hermoso valle de arces, Momiji-dani, cuyos colores iluminan el cielo en el otoño.

Los turistas por lo general pasan el día en la isla y se regresan por la tarde. Pero nuestro consejo es que permanezcan más tiempo en el lugar, disfrutando de una noche en una de las posadas tradicionales japonesas (ryokan) que pueden encontrar en los alrededores, para poder contemplar la puesta del sol cerca del torii sumergido que se presenta como una poesía física de colores. Y el momento es aún más especial cuando los ciervos que viven en la isla se acercan hasta allá. No temas acariciarlos pues son dóciles, cariñosos y ¡muy hábiles a la hora de conseguir su alimento!

Para cuando te ataque el hambre, la isla cuenta con numerosos restaurantes con una amplia variedad de platos, muchos a base de ostras, el producto estrella de la región. Y de postre, la especialidad de la isla: el manju momiji, un delicado bizcocho en forma de hoja de arce, relleno de pasta de judías rojas (azuki) con muchas y diferentes presentaciones. 

Una vez que se está aislado del mundo y se han descubierto sus encantos, es difícil marcharse de esta encantadora y única "burbuja verde".