Omizutori   お水取り

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El fuego de la ceremonia de Omizutori.

El fuego de la ceremonia de Omizutori.

Armados con antorchas, los monjes corren por las alturas de la sala del Gran Buda.

Armados con antorchas, los monjes corren por las alturas de la sala del Gran Buda.

Los que reciben los chipazos de las antorchas reciben buena suerte y protección.

Los que reciben los chipazos de las antorchas reciben buena suerte y protección.

Una ceremonia que fluye de la fuente

Por más de 1.200 años Todaiji ha celebrado el regreso de la primavera con extravagantes ceremonias de purificación que terminan apoteósicamente agua que calma.

Todos los años del 1 al 14 de marzo, se lleva a cabo una tradicional limpieza de primavera. Durante estos días Kannon, la acertadamente llamada bodhisattva de la misericordia, atiende a los monjes del templo que se vienen a confesar. Este rito, el Suni-e, se ha celebrado desde el año 752 y desde entonces los monjes no han dejado de orar por la paz del mundo a la estatua de once caras que está al lado del gran Buda.

Después del benévolo desfile, todas las noches viene un exorcismo que tiene lugar en las galerías exteriores de Todaiji. Al ponerse el sol, los monjes salen de su meditación y practican otro ritual antiguo, el Otaimatsu. Armados con antorchas, ellos corren durante veinte minutos en las alturas de la sala del Gran Buda, agitando los brazos frenéticamente. Todo el que reciba una chispa de las antorchas estará protegido de desgracias y males por un año.

Pero eso no es lo más impresionante del festival. En la noche del 12 al 13 de marzo, cerca de las dos de la mañana, se lleva a cabo el Omizutori, casi en la clandestinidad. Los monjes elegidos sacan agua sagrada de los pozos secretos del templo, los cuales brotan una sola vez al año, y se la ofrenden a Kannon, como si esta hubiera quedado muerta de sed después de haber escuchado tantas oraciones y malas acciones de las confesiones.

Pero que nadie se preocupe. Después de haber calmado la sed de la piadosa dama, los enfermos que han venido aquí también tienen la oportunidad de mojar los labios en el agua bendita con poderes curativos. 

Después de ver haber recibido los chispazos de las antochas y de haber calmado la sed, viene el momento de apreciar los cerezos con las primeras flores del año.

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