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Shizuoka
静岡

El lujo de la época Momoyama

Altar shinto del Toshogu de Kunozan.

El Monte Fuji desde la playa de pinos de Miho, Shizuoka

El Monte Fuji desde la playa de pinos de Miho, Shizuoka

Té creciendo en la primavera de Shizuoka

Té creciendo en la primavera de Shizuoka.

La paz a la sombra del Monte Fuji

Situada a los pies del Monte Fuji, Shizuoka fue la antigua tierra de Tokugawa Ieyasu, cuya sombra todavía se pliega sobre la ciudad. Hoy la ciudad es la epítome del estilo de vida japonés y su conexión con la naturaleza. Un refugio que alberga muchas joyas a tan sólo una hora de Tokio.

La tierra de Tokugawa Ieyasu

El año 2015 fue particularmente intenso en Shizuoka pues fue el aniversario de la muerte de Tokugawa Ieyasu (1543-1615), fundador del shogunato de Edo (1604-1868). Shizuoka fue su tierra natal. El parque Sumpu koen, hoy dia lleno de cerezos, se encuentra sobre las ruinas de su castillo. Cada primer sábado de abril se celebra su memoria en el Shizuoka Matsuri.

Es en la colina de Nihondaira, mirando hacia la costa, donde encontramos la perla de Shizuoka, el tempo Kunozan Toshogu, que fue el primer lugar de descanso eterno de Ieyasu. El templo es una réplica del de Nikko, o más bien es el original, ya que es aquí donde estaba el cuerpo de Tokugawa Ieyasu antes de ser trasladado a Nikko.

Toda la gloria del Monte Fuji desde Tokaido

A pesar de haber sido abandonada por la historia después de la muerte de Ieyasu, Shizuoka siguió siendo una de las paradas importantes en el camino de Tokaido, conservando a Arai, una de las famosas puertas que controlaban la entrada de viajeros y también albergue para los señores que viajaban a Edo.

Varias porciones del camino de Tokaido todavía pueden ser transitadas hoy día, algunas de ellas tienen paisajes preciosos. El paseo bajo los pinos hacia la playa de Miho (Miho no Matsubara) es famoso por su vista del Monte Fuji en todo su esplendor, un paisaje inmortalizado en su época por Hiroshige (también hay un pequeño y lindo museo dedicado a él).

Una tierra de agua y té

Otra característica de Shizuoka es su riqueza natural y, en particular, sus cascadas. Las más notables son las de Shiraito en el Monte Fuji, y las de Otome, ambos de más de cien metros de altura.

Shizuoka es famosa por su té verde y su paisaje está marcado por los campos de té  que cubren las colinas de sus alrededores. Existen muchas pequeñas tiendas que permiten disfrutar de esta poción milagrosa o participar en las ceremonias de té.

La visita a Shizuoka no estaría completa sin pasar por la bahía de Suruga y disfrutar de las delicias que se consiguen todos los día en el mercado de pescado en Shimizu. Este último es mucho menos concurrido que el mercado de Tsukiji en Tokio, pero sus productos son igualmente frescos y sabrosos.

No es un secreto que Shizuoka disfruta de una de las mejores calidades de la vida de Japón. Es una zona tranquila, rica y ligada a las artes tradicionales, que inevitablemente atrae a aquellos que deseen visitar Japón a pie.

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