Shizuoka Museo del té verde de Ochanosato   お茶の里

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El Monte Fuji y el té

La vista del Monte Fuji dominando los campos de té de Makonohara es razón suficiente para visitar la zona.

Jardín de té

El jardín de la casa del té del museo sigue los principios tradicionales de la ceremonia del té y de la armonía que esta representa.

ceremonia del té

Cuando se habla de té, se habla de ceremonias. En Ochanosato las demostraciones se hacen a diario.

La vida en verde

Makinohara y Shimada producen entre 45 y 55% de té verde japonés. Con sus paisajes compuestos de enormes campos de té, era natural que aquí naciera un museo del té.

Pero Ocha no sato prefiere no ser considerado un museo sino una experiencia alrededor del té y un sitio para descubrir la cultura del té en Japón. Esta cultura se origina en lo más profundo del alma japonesa y no se puede reducir sólo al consumo de té pues también está estrechamente relacionada con la artes y el budismo zen.

Respetando el espíritu de té, a la llegada se les ofrece a los visitantes una taza de té, antes de entrar en la exposición. En este museo están expuestas las diferentes variedades así como los diversos salones de té, desde Japón hasta el Reino Unido, pasando por la reconstrucción del famoso salón Huxinting de Shanghai. Aquí también se aprende acerca de la larga historia del té en Japón y su íntima relación con la cultura samurái.

Pero el verdadero punto de interés del Ocha no Sato está situado en la casa del té Shomokuro. Los creadores del museo reconstruyeron una casa del té idéntica a una del comienzo del período Edo por el famoso juez  Kobori Enshu. Aquí puedes degustar varios tipos de té y presenciar demostraciones de la ceremonia del té que se ofrecen por petición y sin necesidad de reservar.

La casa de té está en un jardín que también es una reproducción del jardín oriental del Palacio Imperial de Sento Gosho en Kyoto, tal y como era en el siglo XVII. Antes de entrar en la casa de té se cruza un puente de madera que es la conexión entre lo moderno de los edificios del museo y lo antiguo en las oficinas de Kobori Enshu.

Obviamente, los amantes del té pueden comprar té, pero también pueden, sin costo alguno, producir su propio polvo de té matcha a partir de las hojas de té. Como si eso fuera poco, el restaurante Moegi, con sus platos especializados a base de té, completa el recorrido por el mundo del té con su exquisita cocina. Ahora lo único que falta es subir a la terraza del museo para admirar el Monte Fuji dominando los campos de té que lo rodean.

La vista al Ocha no sato vale la pena el desvío hacia Shimada. En los alrededores encontrarás un tramo de la antigua carretera Tokaido activa para los excursionistas, la línea de locomotoras a vapor de la Oigawa y las magníficas vistas de los campos de té de Makinohara. Como puedes ver, son muchas las razones para visitar esta zona.

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