Hari Kuyo   針供養

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Hari Kuyo, la cérémonie pour honorer les aiguilles usagées

Hari Kuyo, la cérémonie pour honorer les aiguilles usagées

Le bloc de tofu utilisé pendant Hari Kuyo, la cérémonie pour honorer les aiguilles usagées

Le bloc de tofu utilisé pendant Hari Kuyo, la cérémonie pour honorer les aiguilles usagées

Una mujer que acaba de clavar sus agujas en el pedazo de tofu durante el Hari Kuyo.

Una mujer que acaba de clavar sus agujas en el pedazo de tofu durante el Hari Kuyo.

Mujeres orando frente al bloque de tofu donde enterraron sus agujas durante el Hari Kuyo.

Mujeres orando frente al bloque de tofu donde enterraron sus agujas durante el Hari Kuyo.

Una ceremonia inusual

En todos los países del mundo los artesanos suelen estar apegados a sus herramientas. Pero tal vez Japón es el único país donde se celebra una ceremonia religiosa para honrar los instrumentos usados por ellos.

En una ceremonia llamada kuyo, los instrumentos usados por artistas y artesanos como los pinceles de los calígrafos, los utensilios usados por los profesores de la ceremonia del té y los cuchillos de los cocineros, se pasan a través del fuego redentor. Sin embargo las agujas, tienen un destino diferente.

El kuyo originalmente fue una ofrenda a Buda que luego se convirtió en una conmemoración de los muertos y finalmente en un ritual que se extendió también a los objetos respetados. Una vez al año los trabajadores, artesanos y artistas expresan su gratitud en una ceremonia que tiene lugar en un templo budista o en un santuario sintoísta. Después del servicio los utensilios son recogidos y quemados para que su humo suba al cielo.

Todos iguales

Más inusual aún, es el kuyo organizado para alfileres y agujas, el Hari Kuyo (hari significa aguja). Estas herramientas tienen un final más suave pues no se queman sino que se clavan en un bloque de tofu (queso de soya) o de konnyaku (una gelatina suave).

Este ritual se hace con gran solemnidad. Las mujeres y hombres, elegantemente vestidos con sus kimonos, hacen una fila para plantar las agujas o alfileres en un pedazo grande de tofu o konnyaku que se pone en un pequeño altar en el patio de un templo o santuario.

Esta ceremonia de más de cuatrocientos años reúne a profesionales de la moda como diseñadores, fabricantes de kimonos, estudiantes, así como también a las amas de casa que simplemente les gusta coser. Todos expresan su gratitud a las agujas y alfileres que les han permitido crear su trabajo y rezan por el trabajo por venir, pidiendo más habilidad o destreza.

La ceremonia muestra el sincretismo religioso de los japoneses: el sintoísmo que le da alma a los objetos y el budismo que respeta toda creación, viva o inanimada.

El Hari Kuyo se celebra todos los 8 de febrero en la región de Kanto y los 8 de diciembre en Kyoto y la región de Kansai.


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