Museo Ota, el arte del grabado   浮世絵太田記念美術館

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Durante el periodo Edo (1603-1868), el ukiyo-e era sinónimo de placer y estaba asociado a la belleza efímera de la vida.

Durante el periodo Edo (1603-1868), el ukiyo-e era sinónimo de placer y estaba asociado a la belleza efímera de la vida.

Muchas de las 12 obras del museo Ota muestran escenas de la vida cotidiana de la época Edo.

Muchas de las 12 obras del museo Ota muestran escenas de la vida cotidiana de la época Edo.

El Museo Ota de Harajuku expone obras de grandes maestros y artistas menos famosos.

El Museo Ota de Harajuku expone obras de grandes maestros y artistas menos famosos.

Capturando las costumbres

Una de las mejores colecciones de ukiyo-e, "imágenes del mundo flotante", o grabados japoneses, se conserva en este pequeño museo, lejos de las calles llenas de moda de Harajuku.

Los creadores de estos grabados se inspiraron en las zonas rojas de la ciudad, las casas de té y los teatros. El término ukiyo-e originalmente significaba "bajo mundo de miserias y sufrimiento". Pero en el período Edo (1603-1868) se convirtió en sinónimo de placer y fue asociado con la belleza efímera de la existencia. Hoy día es evidencia artística de la antigua capital shogunal, Edo (ahora Tokio). 

Mirada silenciosa

Este museo inaugurado en 1980 en Harajuku tiene más de doce mil obras. Para poder apreciar las exposiciones en este pequeño edificio (sólo 800 m2) tienes que quitarte los zapatos en la entrada y ponerte un par de zapatillas. Aquí uno observa las obras en silencio.  Debido a su fragilidad y para protegerlas de la luz las obras se cambian todos los meses. Estos cuidados ayudan a que los colores se mantengan en óptimo estado a pesar del paso del tiempo.

Hokusai y Hiroshige

Pinturas en rollos o abanicos, grabados con técnica de impresión multicolor y libros ilustrados que simplemente cuentan historias. Escenas de calles pintorescas, vistas bucólicas, cortesanas, comerciantes, niños y actores kabuki ...todo esto ha sido capturado han por el viajero y paisajista Utagawa Hiroshige (1797-1858), el loco por el dibujo Hokusai (1760-1849) y el retratista de la vida Kitagawa Utamaro (1753-1806), pero también por otros maestros menos famosos pero igual de sensibles a su contexto.

La pasión de un hombre

La mayor parte de la colección del museo consiste en piezas adquiridas por Seizo V Ota (1893-1977), a partir de los años 20. A principios del siglo XX la moda del japonismo en Europa y los Estados Unidos le quitó al pueblo japonés una parte importante de su patrimonio pictórico. Este coleccionista quería remediar esta situación y con su pasión y dedicación hasta su muerte, recogió imágenes, a menudo sensuales, de un mundo flotante y desaparecido.

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