Shibuya   渋谷

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La intersección de Shibuya es uno de los lugares emblemáticos del barrio.

La intersección de Shibuya es uno de los lugares emblemáticos del barrio.

La estatua del perro Hachiko en Shibuya es un sitio de encuentro.

La estatua del perro Hachiko en Shibuya es un sitio de encuentro.

 Shibuya 109, paraíso de la moda.

Shibuya 109, paraíso de la moda.

¿Llamativo, sexy o trashy?

Shibuya es el sitio para ir a ver las últimas tendencias de la moda y dejarse sorprender. 

Las calles de Shibuya están llenas de víctimas de la moda que caminan por las calles, sin inhibiciones, objeto de estudio de diseñadores y sociólogos. Fue aquí donde en los 1980, que Baby, The Stars Shine Bright, la famosa marca de prêt-à-porter dedicada a las Lolitas y otras muñecas, lanzó una línea de ropa y accesorios no apta para adultos.

El Shibuya 109, todo un palacio de la moda, concentra en ocho plantas un centenar de boutiques. Las shibuyitas siempre en busca de lo novedoso, reinventan una y otra vez los cánones de belleza. Les encanta la ropa de segunda mano, los patrones antiguos y los trajes exuberantes. Aquí, las tiendas de segunda mano crecen como flores de cerezo en la primavera. En Shibuya, no se cuestionan los gustos. 

Un centro neurálgico

La famosa intersección de Shibuya crea una coreografía de fascinante precisión. Por aquí pasan miles de transeúntes bajo la luz de las pantallas gigantes y frente a los coches que esperan pacientemente. Pero antes de ver este espectáculo no dejes de ver el mural de Taro Okamoto (1911-1996), un ícono del arte contemporáneo. Esta gigantesca obra llamada Myth of Tomorrow, después de haber pasado treinta años en la pared de un hotel en México, fue colgada en Tokio para denunciar el horror de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.

El perro Hachiko

Existe un sólo punto de encuentro en Shibuya: frente a la estatua del perro Hachiko. Al pie de la estación, este perro Akita (raza japonesa), venía a esperar a su dueño, un profesor de la Universidad de Tokio, que regresaba todas las noche en tren. Fiel y puntual, el perro siguió esperando durante años a su amo, incluso después de que éste murió. Los residentes locales, conmovidos por la historia, decidieron rendirle homenaje a este fiel compañero y erigieron una estatua de bronce en su honor. Todos los 7 de marzo se celebra una fiesta en su memoria.

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