El butoh   舞踏

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Bailando en la oscuridad

Más que un baile codificado, el butoh es un concepto, una forma de ver el mundo. El cuerpo es visto como una obra de arte. Los artistas expresan sus sentimientos en las tablas y a la audiencia le es imposible permanecer indiferente.

Un escenario desnudo. Cuerpos de color blanco. Bailarines se mueven muy lentamente en la oscuridad. Sus músculos de mármol se tensan con un dolor mudo....El butoh es un performance artístico, transgresor, revolucionario. Nacido en Japón en la década de los 1960s, este es un arte que refleja la angustia de la Segunda Guerra Mundial y el bombardeo nuclear.

HIJITAKA Tatsumi (1928-1986), el fundador, creó la pieza Kinjiki en 1959, inspirado por la novela de Yukio Mishima (1925-1970). Hijitaka trabajó con Ohno Kazuo (1906-2010), co-fundador, quien estuvo activo en el arte hasta los últimos años de su vida.

En medio de la oscuridad

El objetivo es comunicarse con los espíritus invisibles y apelar a leyes más allá. Se trata de despertar las fuerzas ocultas que acechan en la oscuridad de la noche y en lo más profundo del alma humana. El hombre es presentado en conexión con la naturaleza, lo cual revela una fuerte influencia del sintoísmo. Los bailarines con sus cabezas afeitadas, su piel cubierta de polvo blanco y sus lánguidos movimientos se conectan con el reino mineral, vegetal y animal.

El butoh rechaza las formas de teatro tradicional japonés, como el Noh y el Kabuki y se enfoca en la búsqueda de una identidad perdida. En 1945 Hijikata tenía 22 años. La derrota y la ocupación de Japón hicieron que el país tuviera que empezar de cero. El bailarín y coreógrafo IKKO Tamura, miembro de la compañía Dairakudakan creado por Akaji Maro, dice:

"Creo que esa parte de la historia realmente contribuyó al nacimiento de esta forma de expresión. Ella simboliza la derrota de nuestro país y cuestiona la noción de un 'Gran Japón'. Fue un cambio violento. Japón se enfrenta a una catástrofe monstruosa y luego se vio obligado a cambiar radicalmente sus valores. Nos preguntamos qué es lo que es Japón en realidad ". [1]

La Primera Guerra Mundial y su locura rompieron la confianza en la humanidad y dieron lugar al dadaísmo y surrealismo y a una fascinación por lo absurdo. La racionalidad extrema creó una inhumanidad sin precedentes de tal manera que únicamente una inversión total de los valores, una abolición de los principios tradicionales, podría ayudar a regresar a ser humanos.

La escena de la posguerra japonesa recuerda los universos de Eugene Ionesco y Samuel Beckett y tiene en común con ellos el absurdo radical. 

Lo local

En su afán que expresar una angustia existencial, el butoh busca la salvación en el retorno a la unión primitiva del hombre con la naturaleza. Ya que la ciencia y la tecnología nos llevaron ala barbarie de los bombardeos atómicos de Hiroshima (6 de agosto de 1945) y Nagasaki (9 de agosto de 1945), la vuelta a la naturaleza es la salvación.

El cuerpo de los bailarines son una extensión de la tierra. El término butoh significa "danza que golpea el suelo." Hijikata desarrolló una técnica llamada ganimata, literalmente "piernas arqueadas." El bailarín danza sintiendo el peso del lodo que envuelve sus pies y el peso de la tierra apretando contra su cuerpo.

Akaji Maro continúa: "Los bailarines de butoh querían saber cómo estar parados en tanto que japoneses. Hijikata creció en Akita, una importante región de cultivo de arroz. Su estilo de baile se basa en la sensación de tener las piernas plantadas en el fango de un campo de arroz. Cada persona tiene sus propias experiencias relacionadas con el lugar donde él o ella creció. Algo local. Así que tratamos de transformar estas características muy locales en algo universal ". [2]

Hay tantos butoh como bailarines. Cada uno alimenta su arte con su propia experiencia. Cualquier movimiento de la vida cotidiana puede convertirse en belleza, según el ojo y la conciencia de quien lo percibe. El butoh puede existir en la manera en la que comporta una vieja dama como en los gestos de un cocinero que le da vuelta a sus pinchos de yakitori.

Nadie es profeta en su tierra ...

Las compañías de butoh son menos conocidas en Japón que en el extranjero. Amagatsu Ushio e Ikeda Carlotta son algunos de los bailarines más famosos en Occidente. Amagatsu es el fundador de la Sankai Juku que participó en el Festival de Aviñón en 1981 con la creación Bakki y en la Bienal de Danza de Lyon en 2012 con el espectáculo Umusuna.

Sin embargo, en los últimos años, lo japoneses están redescubriendo el butoh. La Universidad de Keio en Tokio tiene un gran archivo de actuaciones de Hijikata. Ohno Yoshito también continúa enseñando su pasión a los estudiantes de todo el mundo en el estudio de su padre en Kamihoshikawa, cerca de la ciudad de Yokohama. 


[1] IKKO Tamura, Casa de la Cultura de Japón en París, entrevista 19 de agosto, 2011

[2] idem.



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