Los grabados en madera   浮世絵

Fecha de publicación :
La famosa Ola de Kanagawa de Hokusai Katsushika,  parte de las 36 vistas del Monte Fuji, es un perfecto ejemplo de ukiyo-e,  imagen de un mundo flotante y transitorio.

La famosa Ola de Kanagawa de Hokusai Katsushika, parte de las 36 vistas del Monte Fuji, es un perfecto ejemplo de ukiyo-e, imagen de un mundo flotante y transitorio.

Nieve de noche de Hirosige Andô representa la estación 15 de las cuarenta y tres estaciones de Tokaido.

Nieve de noche de Hirosige Andô representa la estación 15 de las cuarenta y tres estaciones de Tokaido.

Dos mujeres jóvenes de Harunobu Suzuki, 1750.

Dos mujeres jóvenes de Harunobu Suzuki, 1750.

Grabado de la serie de Tsuki hyakushi ("100 caras de la luna") de Taiso Yoshitoshi, 1885.

Grabado de la serie de Tsuki hyakushi ("100 aspectos de la luna") de Taiso Yoshitoshi, 1885.

Arte popular

Un cincel creando formas se deja escuchar en el taller. Pasan varias horas en las cuales el artista manipula el bloque de madera para darle vida a uno de los objetos japoneses tan apreciados en todo el mundo. 

Cuando vemos La Ola de Hokusai Katsushika (1760-1849) debemos recordar que un grabado en madera no es la obra de un solo hombre. Un grabado necesita cuatro expertos artesanos esenciales: primero está el editor que encarga el trabajo. Luego, el artista cuyo nombre aparece en la impresión final, crea un dibujo con tinta china sobre papel. A continuación, el grabador trabaja en un bloque de madera sobre el cual coloca cuidadosamente la hoja de papel con el diseño y escarba el negativo del producto final. Por último, un experto impresor pasa la tinta sobre el bloque de madera. Hacer un grabado es el trabajo de varios.

Las imágenes de personas

Fue durante el periodo Edo (1603-1868) que este arte tuvo su edad de oro. Los primeros grabados eran en blanco y negro pero en 1765 el artista HARUNOBU Suzuki (1725-1770) contribuyó al desarrollo de la técnica denominada nishiki-e la cual permite impresiones multicolores. Para lograrlo, hay que hacer un bloque de madera para cada color. Desde este momento las posibilidades se volvieron infinitas.

Este era un arte popular que representaba la clase de comerciantes burgueses. Los temas eran variados variadas y reflejaban las preocupaciones del "pueblo": retratos de Kabuki y Noh para difundir la popularidad de los actores, retratos de cortesanas para sus amantes o para las mujeres que deseaban mantenerse a la moda. Estas impresiones jugaron un papel social muy importante dentro de la clase media del Edo.

Uno de los géneros más sorprendentes fue probablemente el shunga, literalmente "imágenes de primavera". Estos grabados eróticos que mostraban posturas acrobáticas y miembros de tamaño desmesurados tuvieron un gran éxito en las calles de las grandes ciudades, donde se vendían en secreto después de que el shogunato de los Tokugawa lo hubiera prohibido. No debemos subestimar la importancia social de estas obras censuradas. Muy cercano al medio de las cortesanas, Utamaro Kitagawa (1753-1806) se destacó en este ámbito.

Un arte que viaja

Dos grandes artistas pasaron a la historia: Hokusai Katsushika (1760-1849) y Hiroshige Ando (1797-1858). Centrándose especialmente en los paisajes (urbano o natural), sus serie de grabados encontraron fama sin igual, tanto en Japón como en Occidente. Seguir a Hiroshige través de Las cincuenta y tres etapas del camino de Tokaido permite descubrir el país gracias a sus pintorescos paisajes. Las Treinta y seis vistas del monte Fuji de Hokusai, demuestra un alto grado de maestría en composición pictórica.

El arte se vio opacado a comienzos de la era Meiji (1868-1912) con la llegada de la fotografía. 

Los nombres de los artistas pasaron a la historia, pero los pobres grabadores y su increíble talento, fueron tristemente olvidados. 


Lee comentarios Vea los comentarios de nuestros viajeros