Una pastelería en Tokio de Naomi Kawase   あん

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Tokue, interpretada por Kirin Kiki, prepara cuidadosamente unos dorayaki.

Tokue, interpretada por Kirin Kiki, prepara cuidadosamente unos dorayaki.

Wakana, Tokue et Sentaro, tres personajes que se encuentran gracias a los dorayaki.

Wakana, Tokue et Sentaro, tres personajes que se encuentran gracias a los dorayaki.

Dorayaki

Los dorayaki son dos especies de panqueques unidos con pasta de judías.

Afiche de Una pastelería en Tokio.

Afiche de Una pastelería en Tokio.

Al gato robot Doraemon le encantan los dorayaki.

Al gato robot Doraemon le encantan los dorayaki.

La pasión por los dorayaki

Adaptada de la novela de Durian Sukegawa, la película Una pastelería en Tokio de Naomi Kawase lleva a la pantalla la experiencia de una mujer mayor que hace pasteles dorayaki, con un telón de fondo del tabú de la lepra en Japón.

Sinopsis

Sentaro tiene una pequeña tienda de dorayaki en Tokio, pero pareciera no tener ninguna pasión por su trabajo. Todas las mañanas él repite con cansancio los mismos gestos mecánicos. No le gustan sus pasteles dulces elaborados con pulpa industrial y la sacan de quicio las estudiantes que compran en la tienda.

Un día, una anciana llamada Tokue se presenta por la oferta de trabajo. Después de una negativa inicial, ella persiste y trae su propio dorayaki. Seducido por el incomparable sabor de lo que ha probado, Sentaro la contrata. Así comenzó una colaboración a través de la cual Tokue le enseñará a "escuchar a las alubias rojas" y le transmitirá su conocimiento. La pequeña tienda se vuelve importante hasta que empieza un rumor acerca de los dedos de la anciana.

De la novela a la pantalla

Poeta y escritor, graduado en filosofía y en pastelería japonesa, Sukegawa Durian es conocido por haber fundado en 1990 la "Sociedad de los Poetas que Gritan", cuyos espectáculos combinan lectura de poemas y música punk. Autor de numerosos ensayos y novelas, publicó en 2013 Una pastelería en Tokio.

La historia fue adaptada a la pantalla en 2015 con el título de An - la pasta de alubias rojas - por la directora Naomi Kawase, ganadora en Cannes y conocida por sus películas (Still the Water) y documentales (Kaleidoscope). La actriz Kirin Kiki interpreta el papel de Tokue, víctima de lepra, y Masatoshi Nagase el del melancólico Sentaro.

Una receta tradicional

El secreto de la preparación de la pasta de judías rojas azuki, es el hilo conductor de la historia. Es la calidad de la pasta que se usa para rellenar las dos panqueques lo que determina el sabor del dorayaki.

Esta pastelería tradicional japonesa le debe su nombre a su forma que evoca un gong, dora en japonés. Si bien el relleno es antiguo- el frijol azuki fue importado de China en el siglo VIII - la preparación actual se creó en la era Taisho (1912-1926). El dorayaki se hizo famoso por ser el postre favorito de Doraemon, el dibujo animado más popular en Japón.

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Emulando la preparación culinaria, la película de Kawase cultiva una estética de la lentitud y el gusto por el trabajo bien hecho. Los silencios elocuentes llevan muy bien este mensaje. Al tomarse el tiempo para escuchar la palabra de una persona mayor, Sentaro le vuelve a dar sentido a su vida.

Una enfermedad tabú

El otro motor de la película es mostrar la segregación de los leprosos de la sociedad japonesa. Sufriendo esta enfermedad infecciosa que causa lesiones visibles, Tokue pasó toda su vida en el distrito donde se aislaban a los enfermos. Sentir la esperanza de cocinar y poder transmitirle su pasión por ella a Sentarō es su bendición.

La película se rodó en la ciudad de Higashimurayama, al noroeste de Tokio, donde se encuentra el verdadero sanatorio para leprosos Tama Zenshoen y el Museo Nacional de la enfermedad de Hansen. El director Hayao Miyazaki ya había visitado el sanatorio y rendido homenaje a los enfermos en La Princesa Mononoke.

Aislamiento forzado 

Las primeras colonias de leprosos fueron fundadas entre 1889 y 1894 por los religiosos occidentales, conmocionados por la situación de los enfermos sin hogar. Desde 1895, el gobierno tomó acciones y el Parlamento votó en 1907 una primera normativa para la prevención de lepra.  En 1920 se fundó una colonia de leprosos en la isla de Nagashima, Kyushu, para aislar a 10.000 pacientes.

En 1953, una ley ordena el confinamiento forzado pero es derogada en 1996. Los sobrevivientes son todavía víctimas de discriminación ya que la enfermedad es considerada contagiosa.

Al tocar en la película el tema la sospecha que la enfermedad provoca en el círculo de la pastelería y la vergüenza de Tokue, la directora Naomi Kawase trata este tema tabú con gran éxito y sensibilidad.


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