Shimabara   島原半島

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Una calle tradicional de Shimabara que fue muy usada por los samurái.

Una calle tradicional de Shimabara que fue muy usada por los samurái.

La estación de Shimabara.

La estación de Shimabara.

Vista al Monte Unzen y su forma desordenada.

Vista al Monte Unzen y su forma desordenada.

El castillo de Shimabara que domina la ciudad y sus alrededores.

El castillo de Shimabara que domina la ciudad y sus alrededores.

Dulce peligro

En el corazón de la península del mismo nombre, está la zona de Shimabara la cual es famosa por su castillo, su historia cristiana y su dominante vencino, el Monte Unzen.

El territorio de Shimabara se caracteriza por su relieve (y por lo tanto es perfecto para senderismo), resultado de la actividad volcánica que tanto le da su fama tanto para bien como para mal. 


Porque así como
Kagoshima tiene el Sakurajima, Shimabara vive con un vecino bastante engorroso: el Monte Unzen que domina la región y puede ser visto desde Kumamoto, que está al otro lado del mar interior de Ariake. Este volcán está siempre activo y es uno de los más mortales del país. Aunque es reconocido como una de las bellezas del archipiélago, sus fumarolas siempre recuerdan que el peligro está muy cerca.

Esto no ha impedido que la península se convierta en uno de los parques nacionales más grandes de Japón (1934). Los amantes del senderimos vienen aquí para explorar la naturaleza, visitar los "infiernos" de Unzen y disfrutar de las aguas termales regionales (Onsen Unzen) que son de calidad excepcional.

Mártires cristianos 

Pero las aguas termales en otro momento tuvieron un propósito diferente. Allí se lanzaban los recalcitrantes en la época cuando la religión cristiana estaba prohibida y sus seguidores eran perseguidos.

La región de Nagasaki es, desde la cristianización de la región por los misioneros jesuitas en el siglo XVI, el bastión del cristianismo japonés. Después de la prohibición, algunos grupos mantuvieron su culto en secreto y fueron llamados los "cristianos escondidos".

En 1637, aplastados por impuestos cada vez más pesados, los agricultores locales (que muchas veces eran fieles al cristianimos) se rebelaron en la conocida revuelta de Shimabara. Fueron reprimidos violentamente. Sus partidarios atrincherados en el castillo de Hara fueron diezmados por los cañones de los barcos holandeses, aliados del shogun. Irónicamente, estos impuestos fueron recolectados para la construcción de otro castillo.

En los mártires volcánicos

El Castillo de Shimabara - la principal atracción turística de la ciudad - también costó una fortuna: su enorme tamaño era mucho más alto de lo habitual y sus costos fueron desproporcionados.

Totalmente renovada, la fortaleza cuenta con un impresionante foso de más de 15 metros de profundida que hoy en día está vacío. En el castillo se encuentra un museo de la historia local que exhibe piezas muy interesantes sobre la historia cristiana de la región (crucifijos, estatuas de María), la rebelión de 1637 (un gran lienzo que representa el sitio de Hara) y el clan medieval que estaba en el poder (armaduras de samuráis).

Una buena manera de terminar el día en Shimabara es visitar el Museo del Desastre, un homenaje a la gran cantidad de víctimas de la ola de erupciones volcánicas en los años 90 que fue la más mortal en cientos de años. Dos vulcanólogos famosos franceses, Katia y Maurice Krafft, murieron allí en 1991.

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