Kasuga Taisha   春日大社

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El torii a la entrada del santuario Kasuga Taisha.

El torii a la entrada del santuario Kasuga Taisha.

Entrada bajo las glicinas en el santuario Kasuga Taisha.

Entrada bajo las glicinas en el santuario Kasuga Taisha.

Los ciervos no son faroles

En el Kasuga Taisha, tanto los hombres como los animales vienen a retirarse. Los dioses están muy cerca.

Al igual que cualquier santuario, el Kasuga Taisha permite recuperar el aliento cuando uno está recorriendo frenéticamente a Nara. Su ambiente tranquilo se tiñe de rarezas solemnes cuando se toma la caminería que lo rodea y que está bordeada con lámparas de piedra.

Una vez que se pasa la entrada, están los pequeños caminos que separan a los edificios y que parecen las callecitas de un pueblo. Las damas que mantienen el lugar están vestidas con trajes tradicionales para el deleite de los visitantes.

Después de las lámparas de piedra, verás las de bronce. Suspendidas de ganchos en los aleros de los edificios a diferentes alturas, parecieran que van a empezar a moverse y crear un ruido terrible. Pero en realidad nada perturba la tranquilidad de este lugar.

A pesar de que no hay muchos espacios verdes en el santuario, los ciervos viene a formar parte del paisaje y a pastorear tranquilamente sin molestar a nadie. Según la religión sintoísta ellos son mensajeros de los kami (deidades). Así que cuando los vemos en medio del santuario, podría significar que una oración ha sido escuchada. 

Además de ver los tres mil faroles (donados por los viajeros piadosos) que decoran el Kasuga Taisha, por unos cientos de yenes también puedes acceder al interior de algunas de las salas donde los monjes hacen sus oraciones.

Un poco más alejado del santuario hay doce pequeños lugares de culto dedicados a los dioses de la suerte y al Wakamiya-jinja, famoso por su On-matsuri. Pero eso no es todo. También hay un jardín botánico que embellece aún más el santuario y cuyas glicinas son realmente impresionantes cuando están en flor de abril a mayo.

Reconstruido cada veinte años hasta el periodo Edo, el Kasuga Taisha atrae muchos visitantes durante los festivales Obon (mediados de agosto) o Setsubun Mantoro (mediados de febrero) cuando las lámparas se encienden y los kami se invitan a la vigilia.

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