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Nara
奈良

Templo Horyuji

El templo Horyuji

Nara Koen

Paseo otoñal en Nara, puedes ver venaditos.

El Kasuga Taisha

Las lámparas del Kasuga Taisha

El Kasuga Taisha

Las glicinas del Kasuga Taisha

Nara: La capital de la paz interior

"En Nara, como en Olympia, el arte es el reflejo y el motor de la ordenada armonía del mundo, es lo que llamamos cosmos o yin yang."

André Malraux en La cabeza de Obsidiana

Al lado de un valle de pendiente suave, en la llanura del Yamato, floreció la cuna de las artes y de las letras. Nara tiene el despreocupado encanto de la provincia...la tranquilidad de una belleza que no necesita esforzarse para seducir. 

Es el hogar del budismo (religión promovida por el estado a mediados del siglo VI), y la capital de la antigüedad. A pesar de los incendios y de otras conmociones de la historia, la ciudad conserva sus tesoros. Esta antigua sede imperial sigue siendo extremadamente fascinante.

Los orígenes

La emperatriz Gemmei (661-721) fundó en 710 la primera capital permanente del imperio japonés, Heijō-kyo, la Nara actual. El plano de la ciudad está diseñado en cuadrícula como un de tablero de ajedrez, siguiendo los principios de la geomancia china. 

Hasta 784, la ciudad imperial brillaba como capital cultural, política, económica y espiritual. Se dice que las "seis sectas" budistas influyeron fuertemente a los emperadores Nara en su toma de decisiones políticas.  A finales del siglo VIII, el poder de estos religiosos llegó a ser tan fuerte que fue necesario distanciarlos y mudar la capital a Heian-kyo, ahora conocida como Kioto .

El nacimiento de un estilo

El estilo expresionista de las figuras hechas por los maestros talladores ha influido al imperio japonés y exaltado las enseñanzas de Buda. En esta época, los artistas japoneses se emanciparon de los estilos chinos y coreanos y crearon una nueva y poderosa expresión plástica.

Nara merece más que una corta visita. Se necesita suficiente tiempo para visitar los ocho lugares clasificados como patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Entre ellos están el templo Todaiji (erigido por la paz del pueblo y la prosperidad del país. Es el edificio de madera más alto del mundo). También el complejo Kofukuji o el santuario sintoísta Kasuga Taisha. También vale la pena visitar el parque de la ciudad, el Nara Koen que reúne  pagodas, templos y santuarios, guardianes de la memoria espiritual de la ciudad. 

Para apreciar Nara más en profundidad hay que adentrarse a los distritos populares, por ejemplo el de Naramachi, donde hay tiendas y restaurantes en las casas antiguas pero bien conservadas. Aquí hay que perderse en el laberinto de callejones, descubrir por sorpresa un santuario ... y simplemente disfrutar del momento.

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