Todaiji   東大寺

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El templo Todaiji, donde se esconde el Gran Buda.

El templo Todaiji, donde se esconde el Gran Buda.

El Gran Buda del templo Todaiji.

El Gran Buda del templo Todaiji.

Vista desde el templo Todaiji.

Vista desde el templo Todaiji.

Vista a la entrada del templo Todaiji.

Vista a la entrada del templo Todaiji.

El templo Todaiji en Nara tiene hermosos jardines.

El templo Todaiji en Nara tiene hermosos jardines.

Un templo para gobernarlos a todos

Si este gran templo del este (Todaiji) despierta tu curiosidad gracias a su imponente estatua del Buda, toma en cuenta también que este templo es el primer sitio sagrado budista de la provincia.

Todaiji encarna una idea que normalmente se le atribuye a los dioses: ser infinitamente más grandes de lo normal. Buda, al cual la religión budista no aspira considerar entre las deidades, posee múltiples dimensiones según el budismo Mahayana (o budismo del Gran Vehículo). A partir de una encarnación terrestre, el buda llegó a la forma de la nada absoluta pasando por una etapa intermedia de la elevación del espíritu.

La enorme estatua que lo representa en el Daibutsuden (el salón del gran buda) parece representar esta existencia múltiple. Vairocana ("el todo radiante"), el Buda absoluto, que no debe confundirse con el histórico Siddharta Gautama Buda, también conocido como Sakyamuni, se materializa en un ídolo de bronce, palpable para los hombres ordinarios, pero fuera de su alcance debido a su impresionante altura.

Esta ósmosis de las tres etapas de la elevación del espíritu son el mejor homenaje al modelo supremo al cual apunta la enseñanza budista.

Un monumento como ningún otro

Encargado en 743 por el emperador Shomu (701-756), el edificio del Todaiji se completó ocho años más tarde. Hasta 1998 tuvo el título del edificio de madera más alto del mundo, a pesar de que varias destrucciones y reconstrucciones habían reducido su tamaño a dos tercios del edificio original.

Según la leyenda, la estatua fue fundida en bronce por más de dos millones de japoneses, agotando las reservas metálicas del país. En 752, la ceremonia con la apertura de los ojos dibujados en la estatua, simbolizó el despertar de Buda. Los numerosos regalos recogidos durante este evento constituyen la sala del tesoro (Shosoin), situada al noroeste del Daibutsuden.

El buda de quince pies de altura tiene el peinado más sofisticado del archipiélago, hecho por más de un centenar de bolas de bronce. Descansando sobre una flor de loto, él levanta su mano derecha en un gesto de apaciguamiento.

Un antiguo centro de mando

Desde su fundación, el Todaiji tenía la función de reunir y administrar las diferentes sectas budistas del período de Nara (710-794), las Nanto Rokushû o Seis o sectas de Nara. A la cabeza de todos los templos, este era el centro de autoridad donde los monjes oficiales debían ordenarse.

Su reputación creció gracias al monje Kukai (774-835), el famoso fundador del sitio sagrado de Monte Koya e iniciador de la secta Shingon, responsable de las vocaciones sacerdotales del imperio y de la administración del Todaiji desde 810. Hoy en día, este templo todavía es el lugar de culto más activo de la secta Kegon, una de las seis corrientes de la era Nara.

Una maravilla que esconde otras

El Todaiji no sólo se reduce al gran Buda de bronce. Al entrar, la Nandaimon (Gran Puerta del Sur) es realmente sensacional, encuadrada por dos estatuas de reyes benévolos. Incluso en en el Daibutsuden hay una abertura en un pilar detrás del hombro izquierdo del Buda que le permite entrar a cualquier niño o adulto que busque la promesa de la iluminación en la próxima vida. Tampoco deben pasarse por alto las escalofriantes esculturas de madera de los guardianes de Buda que se esconden detrás de él y los dos bodhisattva de madera recubiertos de oro por los costados.

Los que deseen profundizar en la historia de Todaiji pueden visitar el museo cerca de la puerta Nandaimon. Por último, si quieres seguir pensando en la temporalidad de las cosas y la pequeñez del hombre, puedes atravesar las vastas extensiones de césped, girar a la izquierda, siguir el muro que rodea el Daibutsuden y subir las escaleras hasta llegar al atrio del Nigatsu. Desde la terraza podrás apreciar toda la ciudad de Nara, inmutable. 

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